La Palabra nos recuerda que la Iglesia pertenece a Dios y ha sido confiada al cuidado del Espíritu Santo. San Pablo nos invita a cuidar el propio corazón para poder servir y pastorear desde la comunión con Cristo. Jesús ora al Padre por la unidad de los discípulos, una unidad que nace del misterio mismo de Dios y se expresa en perdón, humildad y comunión. La verdadera alegría cristiana se encuentra en dar la vida, porque quien se entrega por amor entra en la lógica del Evangelio.
Para orar:
¿Estoy cuidando mi corazón y mi comunión con los demás para vivir la alegría de dar la vida por amor?
Oración
Señor Jesús,
Tú que oras al Padre por nosotros,
guárdanos en tu nombre
y haznos vivir unidos en tu amor.
Cuida nuestro corazón,
purifica nuestras intenciones
y santifícanos en la verdad de tu Palabra.
Enséñanos a servir sin buscar recompensa,
a cuidar a los hermanos con ternura
y a descubrir que hay más dicha
en dar que en recibir.
María, Madre de la unidad,
guárdanos junto a Ti en el Cenáculo,
y ayúdanos a vivir con fidelidad,
alegría y entrega generosa.
Amén.
