Martes de la 10ª semana del T.O.

La Palabra del martes nos invita a pasar de la confianza escondida a la misión visible. La viuda de Sarepta, desde su pobreza, escucha la palabra “no temas” y descubre que Dios abre futuro cuando el corazón se atreve a confiar. El salmo nos recuerda que la luz del rostro de Dios pone en el alma una alegría más profunda que cualquier seguridad. En el Evangelio, Jesús nos llama a ser sal y luz, a vivir una fe que dé sabor, sostenga el bien y oriente hacia el Padre. La verdadera luz cristiana nace de una vida confiada, humilde y disponible.

Pregunta para la oración: ¿Dónde me pide hoy el Señor confiar más y dejar que mi vida sea luz para otros?

Oración

Señor,
haz brillar sobre mí la luz de tu rostro.
Libérame del miedo que encierra,
enséñame a confiar cuando todo parece escaso
y pon en mi corazón la alegría de tu presencia.
Que mi vida sea sal que dé sabor al bien
y luz humilde que ayude a otros
a descubrir tu amor de Padre.

Amén.