La Palabra de Dios, hoy, nos invita a volver al Dios vivo y a reconocer los ídolos que, poco a poco, pueden ocupar el corazón. La fe en Cristo resucitado tiene fuerza para levantarnos de nuestras parálisis interiores: el miedo, la tibieza, la tristeza o la falta de esperanza. Pablo y Bernabé nos enseñan la humildad de quien sirve sin buscar gloria para sí, reconociendo que todo bien viene de Dios. El Espíritu Santo, prometido por Jesús, nos guía, nos enseña y nos ayuda a amar al Señor guardando su Palabra.
Para orar: ¿Qué ídolo o parálisis necesito dejar hoy para volver con más libertad al Dios vivo?
Oración
Señor Jesús,
Tú nos llamas a volver al Dios vivo
y a dejar todo aquello
que ocupa tu lugar en nuestro corazón.
Levántanos de nuestras parálisis interiores,
del miedo, la tristeza, la tibieza
y la falta de esperanza.
Danos un corazón humilde,
capaz de servir sin buscar reconocimiento,
y de repetir con verdad:
no a nosotros, Señor,
sino a tu nombre da la gloria.
Envía sobre nosotros tu Espíritu Santo,
para que nos enseñe a guardar tu Palabra,
a amar con fidelidad
y a caminar cada día
como testigos de tu vida.
Amén.
