CAMINAMOS HACIA EL CIELO

La liturgia de este sábado nos invita a permanecer en el amor de Dios con un corazón sediento, sincero y lleno de alabanza. La carta de Judas nos recuerda que caminamos hacia la gloria, sostenidos por la gracia que nos guarda, nos levanta y nos purifica. El salmo pone voz al deseo más profundo del alma: solo Dios sacia nuestra sed y convierte la vida en bendición agradecida. El Evangelio nos advierte contra la tentación de vivir desde el cálculo, la apariencia y la conveniencia, cerrándonos a la verdad de Cristo. Al terminar mayo, María nos enseña a vivir transparentes ante Dios, permaneciendo fieles y haciendo de toda la vida una alabanza.

Pregunta para la oración: ¿Mi vida nace de un corazón sediento de Dios y sincero ante la verdad, o vivo todavía desde el cálculo y la apariencia?

Oración:
Señor, mantennos en tu amor y despierta en nosotros una sed profunda de tu presencia. Purifica nuestras intenciones, líbranos de la apariencia y haz que nuestra vida sea coherente, humilde y llena de alabanza. Santa María, mujer fiel y transparente a la gracia, enséñanos a bendecir al Señor en todo tiempo y a caminar hacia su gloria con un corazón limpio y confiado. Amén.