La Palabra nos invita a poner el amor a Cristo en el centro de toda misión y servicio.
Pablo testimonia que Jesús está vivo incluso en medio de acusaciones y dificultades.
Pedro, después de su caída, descubre que el Señor lo sana preguntándole por el amor: “¿Me amas?”. Cristo no reduce nuestra vida a los fallos, sino que acoge nuestro amor humilde y vuelve a confiar en nosotros.
Para orar:
¿Puedo decir hoy con sinceridad: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero”?
Oración
Señor Jesús,
Tú conoces mi corazón,
mis deseos, mis fragilidades
y también mi amor pobre y sincero.
Como a Pedro,
mírame con misericordia,
sana mis heridas
y renueva mi confianza.
Haz que mi vida nazca del amor a Ti,
y que desde ese amor
pueda servir, cuidar y acompañar
a los hermanos que me confías.
Señor, Tú lo sabes todo;
Tú sabes que te quiero.
Hazme testigo humilde
de que estás vivo.
Amén.
