Muchas veces vivimos como si todo dependiera de nosotros: sostener, decidir, controlar. Y eso, poco a poco, cansa. El Evangelio nos invita a un cambio silencioso pero radical: empezar a recibir la vida como don. No se trata de hacer más, sino de apoyarse en Cristo, que quiere habitar en nosotros. Ahí comienza una forma nueva de vivir, más libre y más verdadera: «El que me come vivirá por mí»
ORA CON LA PALABRA
Señor Jesús,
derriba en mí todo lo que me aleja de Ti.
Dame la gracia de una conversión sincera
y un corazón disponible a tu voluntad.
Hazme vivir de tu Cuerpo y de tu Sangre,
para que mi vida sea reflejo de la tuya.
Y conviérteme en instrumento de tu amor
para llevarte a los demás. Amén
