La Palabra del viernes nos invita a revisar qué ocupa el centro del corazón y dónde hemos puesto nuestro verdadero tesoro. La historia de Joás muestra que la promesa de Dios puede permanecer escondida y abrir futuro en medio de tiempos oscuros. Jesús nos recuerda que el corazón termina orientándose hacia aquello que considera valioso. Una mirada limpia descubre el bien, agradece lo recibido y aprende a reconocer la presencia de Dios. La conversión comienza cuando volvemos a situar al Señor en el centro de nuestra vida.
Pregunta para la oración:
¿Qué tesoro está orientando hoy mis decisiones y ocupando lo mejor de mi corazón?
Oración
Señor,
purifica mi mirada
y ordena mis deseos según tu voluntad.
Haz que mi corazón te reconozca
como su verdadero tesoro.
Ayúdame a valorar lo que permanece,
a vivir con gratitud
y a dejar que tu luz ilumine mis decisiones.
Amén.
