La Palabra del martes nos invita a vivir con esperanza, esperando “un cielo nuevo y una tierra nueva” donde habite la justicia. Esta esperanza cristiana orienta el presente y nos ayuda a vivir en paz con Dios, con una conciencia limpia y un corazón disponible. La paciencia del Señor es tiempo de salvación, oportunidad para volver a Él y ordenar nuestra vida según su amor. En el Evangelio, Jesús nos recuerda que somos responsables en el mundo, pero pertenecemos profundamente a Dios. Dar a Dios lo que es de Dios significa entregarle la vida entera como ofrenda.
Pregunta para la oración:
¿Qué parte de mi vida necesito devolver hoy a Dios con más confianza y fidelidad?
Oración
Señor, refugio nuestro de generación en generación,
enséñanos a vivir con esperanza
mientras esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva.
Que tu paciencia despierte en nosotros conversión,
paz interior y deseo de santidad.
Ayúdanos a ser responsables en el mundo
y a entregarte cada día el corazón,
porque nuestra vida te pertenece.
Amén.
