TENED VALOR

La Palabra de Dios nos sitúa en el camino hacia Pentecostés y nos invita a preguntarnos si nuestra fe está verdaderamente habitada por el Espíritu Santo. Podemos creer, rezar y participar en la vida de la Iglesia, y aun así vivir con una fe apagada, rutinaria o temerosa. Por eso, la pregunta de san Pablo —“¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?”— se convierte hoy en una llamada a renovar desde dentro nuestra vida cristiana.

El Espíritu Santo es quien enciende la fe, fortalece el corazón, nos ayuda a reconocer a Jesús como Señor y nos sostiene en medio de las pruebas. Sin Él, la vida cristiana se vuelve esfuerzo, costumbre o cumplimiento; con Él, se convierte en presencia viva, fuerza interior, alegría pascual y misión.

El Evangelio nos recuerda con realismo que tendremos luchas, fragilidades y momentos de dispersión. Jesús conoce nuestras debilidades, pero nos deja una palabra llena de esperanza: “Tened valor: yo he vencido al mundo”. Caminamos sostenidos por la victoria de Cristo resucitado y por el don de su Espíritu.

Para orar:
¿Estoy dejando que el Espíritu Santo renueve mi fe y me dé valor para vivir sostenido por la victoria de Cristo

Oración

Ven, Espíritu Santo,
renueva mi fe
y despierta en mí la alegría
de pertenecer a Cristo.

Ven a mis cansancios,
a mis miedos,
a mis dudas
y a mis zonas apagadas.

Dame la fuerza del Resucitado
para no vivir desde la rutina,
sino desde una fe viva,
confiada y misionera.

Señor Jesús,
Tú has vencido al mundo;
hazme vivir con valor,
con esperanza
y con un corazón abierto
al soplo de tu Espíritu.

Amén.