La Palabra de Dios nos recuerda que la Pascua abre la salvación a todos y empuja a la Iglesia a vivir en clave misionera. Pablo y Bernabé anuncian el Evangelio con valentía, incluso en medio del rechazo, sostenidos por la alegría del Espíritu Santo. San Atanasio nos enseña a permanecer firmes en la fe y a custodiar la verdad de Cristo con humildad y amor. En Jesús contemplamos el rostro del Padre: su ternura, su misericordia y su deseo de llevar la vida hasta los confines de la tierra.
Para orar:
¿Estoy dejando que mi fe en Cristo se convierta en alegría misionera y en testimonio valiente del rostro misericordioso del Padre?
Oración final
Señor Jesús,
rostro visible del Padre,
te damos gracias porque en Ti
conocemos la ternura, la verdad
y la misericordia de Dios.
Llena nuestro corazón
de la alegría del Espíritu Santo,
para anunciar tu Evangelio
con valentía, humildad y amor.
Por intercesión de San Atanasio,
haznos firmes en la fe,
fieles a la verdad recibida
y capaces de servir a tu Iglesia
con corazón sencillo y misionero.
Que nuestra vida sea reflejo de tu luz,
para que muchos puedan descubrir en Ti
el camino que conduce al Padre
y la victoria de Dios
hasta los confines de la tierra.
Amén.
