La Palabra de Dios nos invita a reconocer que Dios conduce la historia hacia la verdad plena en Cristo por la acción del Espíritu Santo. La fe no es sólo una idea aprendida, sino un camino de comunión que transforma la mente, el corazón y la vida.
San Pablo nos recuerda que Dios está cerca, que en Él vivimos y existimos, y que la resurrección de Jesús ilumina el destino del hombre. Nuestra Señora de Fátima nos llama a volver al Evangelio mediante la oración, la conversión, la penitencia y el compromiso por la paz.
Para orar:
¿Estoy dejando que el Espíritu Santo me conduzcan hacia una conversión más profunda y una vida más unida a Cristo?
Oración final
Señor Jesús,
Verdad viva del Padre
y luz de nuestra historia,
envía sobre nosotros tu Espíritu Santo.
Guía nuestro corazón
hacia la verdad plena,
purifica nuestra mirada
y haznos dóciles a tu Palabra.
Que, como María de Fátima,
vivamos abiertos a la voluntad de Dios,
en oración, conversión y confianza.
Haz de nuestra vida
un instrumento humilde de paz,
esperanza y reconciliación
para nuestro mundo herido.
Amén.
