La Palabra de este domingo nos invita a reconocer en Cristo al Buen Pastor que llama por nuestro nombre, abre caminos de vida y nos conduce hacia la verdadera libertad. Su voz toca el corazón, despierta nuestra fe y nos mueve a una conversión sincera. También nos recuerda que todos llevamos heridas, y que en Jesús pueden convertirse en lugar de misericordia, perdón y ternura. Seguir al Buen Pastor es aprender a distinguir su voz entre tantas voces que confunden, y dejar que su vida entre en nuestra familia, nuestra comunidad y nuestras decisiones.
¿Qué puerta quiere abrir Cristo hoy en mi corazón para conducirme a una vida más plena?
Señor Jesús, Buen Pastor,
llámame por mi nombre
y enséñame a reconocer tu voz.
Abre en mí la puerta de la conversión,
cura mis heridas con tus heridas,
y hazme instrumento de vida,
de paz y de libertad para mis hermanos.
Que nunca me aparte de Ti,
Pastor y guardián de mi vida.
Amén.
