La Palabra del miércoles nos invita a reconstruir el altar del corazón para que Dios vuelva a ocupar el centro de nuestra vida. Elías ora en el Carmelo para que el pueblo reconozca al Señor como Dios verdadero y recupere la fidelidad de la alianza. El salmo expresa la confianza de quien se refugia en Dios y lo reconoce como su heredad y su alegría. En el Evangelio, Jesús revela que en Él toda la historia de la salvación alcanza plenitud. La fe madura cuando se convierte en una pertenencia clara, una confianza sincera y una fidelidad vivida cada día.
Pregunta para la oración: ¿Qué altar interior necesita ser reconstruido en mí para que el Señor vuelva a ocupar el centro?
Oración
Señor, Dios vivo,
reconstruye en mí el altar de la fe.
Purifica mi corazón con tu fuego,
enséñame a refugiarme en ti
y haz que mi vida confiese con verdad
que tú eres mi Dios y mi heredad.
Que Cristo, plenitud de tu amor,
me ayude a vivir cada día
con fidelidad, humildad y alegría.
Amén.
