La Palabra de Dios nos recuerda que la fe puede cantar incluso en medio de la noche, como Pablo y Silas en la cárcel. Cristo resucitado da una libertad interior que ninguna cadena, miedo o dificultad puede destruir. El carcelero nos muestra el paso del miedo a la fe, cuando pregunta con sinceridad qué debe hacer para salvarse.
El Espíritu Santo es quien abre nuestras puertas interiores, consuela el corazón y nos conduce hacia Jesús, nuestra verdadera salvación.
Para orar: ¿Qué cadena interior necesito entregar hoy al Señor para vivir con más libertad, fe y alegría pascual?
Oración
Señor Jesús,
Tú eres nuestra salvación
y nuestra libertad verdadera.
Ven a nuestras noches,
a nuestros miedos, cansancios
y heridas interiores.
Rompe las cadenas
que nos impiden confiar en Ti,
y enséñanos a cantar
también en medio de la dificultad.
Envía sobre nosotros tu Espíritu Santo,
para que abra nuestro corazón,
ilumine nuestra vida
y haga de nuestra casa
un lugar de fe, acogida y alegría pascual.
Amén.
