La homilía nos recuerda que la paz de Cristo puede sostenernos incluso en medio de las pruebas y las heridas. Pablo, después de ser apedreado, se levanta y sigue anunciando el Evangelio, mostrando que la fe persevera cuando está apoyada en el Resucitado. También se nos invita a reconocer y contar las obras de Dios, para vivir con más gratitud y esperanza. Jesús nos entrega una paz distinta: una paz que serena el corazón vence el miedo y nos envía de nuevo a servir.
Para orar: ¿Qué miedo, herida o dificultad necesito entregar hoy a Cristo para recibir su paz y perseverar en la fe?
Oración
Señor Jesús,
Tú nos dices: “Mi paz os doy”,
y vienes a nuestro corazón
cuando está turbado o cansado.
Danos la fuerza de Pablo
para levantarnos de las pruebas
y seguir caminando con fe,
confianza y esperanza.
Enséñanos a reconocer tus obras
en nuestra vida y en la comunidad,
para vivir agradecidos
y proclamar tu bondad.
Que tu paz venza nuestros miedos,
cure nuestras heridas
y nos haga testigos alegres
de tu Evangelio.
Amén.
