OFRECER LO POCO

LECTIO DIVINA. Viernes 2ª de Pascua.

1. LECTIO – ¿Qué dice la Palabra?

  • Los apóstoles salen contentos por haber sufrido por Cristo y no dejan de anunciar el Evangelio (Hch 5, 34-42).
  • El salmo proclama: “El Señor es mi luz y mi salvación… espera en el Señor” (Sal 26).
  • Jesús multiplica los panes a partir de lo poco que ofrece un muchacho (Jn 6, 1-15).

La Palabra une tres realidades:
una vida sostenida por Dios, una entrega confiada y una fecundidad inesperada.


2. MEDITATIO – ¿Qué me dice a mí?

Los apóstoles han encontrado un centro que no depende de lo que les pasa.
El muchacho ofrece lo poco que tiene.
Jesús transforma esa entrega en abundancia.

También yo vivo con límites:

  • poco tiempo,
  • pocas fuerzas,
  • pocas certezas.

Y muchas veces espero tener más para dar algo.

La Palabra me invita a otra lógica:
no esperar a tener más, sino ofrecer lo que soy.

  • ¿Qué “poco” hay hoy en mi vida?
  • ¿Lo guardo o lo entrego?
  • ¿Desde dónde estoy viviendo: desde el miedo o desde la confianza?

3. ORATIO – ¿Qué le digo a Dios?

Señor,
muchas veces siento que tengo poco,
que no soy suficiente,
que no llego.

Y por eso me guardo, me protejo, me freno.

Hoy quiero ofrecerte lo que soy,
tal como soy,
sin esperar condiciones mejores.

Toma mi vida,
mis límites,
mis pequeñas cosas.

Y hazlas fecundas en tus manos.

Amén.


4. CONTEMPLATIO – ¿Qué contemplo?

Contemplo a Jesús tomando los panes.

Poco en las manos de un hombre,
abundancia en las manos de Dios.

Permanezco en silencio.
Dejo que esta verdad me habite:
Dios puede hacer mucho con lo que le doy.


5. ACTIO – ¿A qué me compromete?

Hoy doy un paso concreto:

  • ofrecer un tiempo a alguien,
  • hacer el bien sin esperar reconocimiento,
  • aceptar un límite sin frustración,
  • vivir con más confianza una dificultad.

Lo pequeño ofrecido se convierte en lugar de vida.