Sábado de la 3ª semana de Pascua

La humildad es vivir desde la verdad: reconocer que no lo podemos todo y que necesitamos ser sostenidos. Cuando dejamos de centrarnos tanto en nosotros mismos, se abre un espacio nuevo donde Dios puede actuar. Entonces la vida deja de ser una carga que arrastramos solos y se convierte en un camino acompañado. La verdadera fuerza nace de confiar, no de controlar.

¿En qué aspecto concreto de mi vida estoy llamado hoy a dejar de sostenerme solo y a confiar más en Dios?

Oración

Señor Jesús,
enséñame a vivir en humildad y confianza.

Líbrame del orgullo
y hazme firme en la fe en medio de la lucha.

Envíame al mundo
como testigo de tu amor. Y acompáñame siempre.
Amén.