LECTIO DIVINA. 3º DOMINGO DE PASCUA. “APRENDER A RECONOCER EN EL CAMINO”
1. LECTIO – ¿Qué leo?
“¿No ardía nuestro corazón…?”
“Lo reconocieron al partir el pan.”
La Palabra nos muestra un camino interior:
de no reconocer a reconocer,
de caminar sin sentido a descubrir una presencia.
¿Qué frase me toca hoy de manera especial?
2. MEDITATIO – ¿Qué me dice?
También yo tengo momentos de desencanto:
- cosas que no han salido como esperaba,
- situaciones que no comprendo,
- etapas en las que la fe parece apagarse.
Y, sin embargo, Dios sigue acercándose.
La cuestión es:
¿desde dónde estoy mirando mi vida?
- ¿Estoy cerrado en la frustración?
- ¿O dejo espacio para una mirada nueva?
¿Qué parte de mi vida necesita hoy ser “releída” a la luz de Dios?
3. ORATIO – ¿Qué le digo a Dios?
Señor,
a veces camino sin verte,
con el corazón cansado
y la mirada limitada.
Acércate a mi camino,
ilumina lo que no comprendo,
haz arder de nuevo mi corazón.
Enséñame a reconocerte
en lo sencillo,
en lo cotidiano,
en lo que vivo cada día.
Quédate conmigo.
Amén.
4. CONTEMPLATIO – ¿Qué contemplo?
Imagino el camino de Emaús.
Dos discípulos, el atardecer, una conversación.
Y en medio, una presencia discreta.
Permanezco en silencio.
Dejo que esa escena repose en mí.
Él camina conmigo, aunque no lo reconozca.
5. ACTIO – ¿A qué me compromete?
Hoy doy un paso concreto:
- detenerme un momento en medio del día,
- escuchar con más atención,
- releer una situación con calma,
- abrir un espacio a Dios.
El reconocimiento comienza cuando dejo de ir con prisa.
