¿ES QUE NO LO VES?

LECTIO DIVINA – viernes de la 32ª Semana del Tiempo Ordinario (Año impar)
Sabiduría 13,1-9 – Salmo 18 – Lucas 17,26-37

1. Lectio (¿Qué dice el texto?)

  • Sabiduría 13,1-9: El autor del libro denuncia con fuerza la ceguera de quienes, aun viendo la grandeza de la creación, no reconocen al Creador. Les llama “necios por naturaleza” porque, aunque tienen ante sí la hermosura del cosmos —el fuego, el viento, las estrellas, el sol, la luna— no llegan a adorar al que lo hizo todo.
  • Salmo 18: “El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos.” El salmista canta la belleza del universo como un lenguaje silencioso que revela la gloria divina. No se oye su voz, pero su mensaje alcanza toda la tierra.
  • Lucas 17,26-37: Jesús advierte que la llegada del Reino no será espectacular. Vendrá en medio de la rutina, como en los días de Noé o de Lot. Muchos no lo verán porque están distraídos. Y termina con una expresión críptica: “Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”, una imagen que alude a la manifestación definitiva, inevitable, de la verdad.

2. Meditatio (¿Qué me dice a mí la Palabra?)

  • ¿Cuántas veces contemplo la belleza de la creación sin reconocer al Autor de tanta maravilla?
  • ¿He perdido la capacidad de admirarme, de ver a Dios en lo cotidiano?
  • ¿Estoy esperando señales extraordinarias para creer, cuando el Reino ya está en medio de nosotros?
  • ¿Me doy cuenta de que cada día, en lo más simple —una mirada limpia, un gesto de ternura, una flor que se abre— Dios me está hablando?

La Palabra hoy me sacude: ver no basta. Hay que mirar con ojos creyentes. Porque la fe es una forma de ver. Y la conversión, muchas veces, comienza por los ojos.


3. Oratio (¿Qué le digo al Señor?)

Señor,
estás tan cerca…
y tantas veces no te veo.

Me hablas en el viento, en el cielo, en las cosas pequeñas,
y mi corazón pasa de largo.

Devuélveme la mirada limpia,
el alma abierta,
la sensibilidad para reconocerte en lo cotidiano.

No dejes que me acostumbre a vivir sin admirarme,
sin agradecer,
sin descubrir que todo habla de Ti.

Enséñame a ver como Tú ves,
a mirar con amor,
a vivir con asombro.
Amén.


4. Contemplatio (¿Qué conversión me pide el Señor?)

  • Contemplar la creación como sacramento: todo lo que existe me habla de Dios.
  • Renovar la admiración: vivir con el alma despierta, dejarme sorprender.
  • No buscar lo espectacular, sino lo verdadero: descubrir el Reino en lo simple.
  • Vigilar interiormente: no dormirme en la fe, estar atento a la presencia de Dios en el presente.

5. Actio (¿Qué cambio concreto me pide el Señor hoy?)

Hoy me propongo detenerme conscientemente ante algo bello (un paisaje, una persona, un gesto) y dar gracias a Dios por ello.

Buscaré en lo cotidiano una señal del Reino: un gesto de bondad, una oportunidad de servir, una palabra que consuele.

Dedicaré un momento del día a salir de la prisa y mirar con calma, con hondura, con gratitud.