La solemnidad del Corpus Christi nos invita a contemplar con asombro la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, vivo y entregado como Pan para la vida del mundo. El Evangelio nos recuerda que quien come su Cuerpo y bebe su Sangre permanece en Él y recibe una vida llamada a durar para siempre. La comunión con Cristo nos une también como un solo cuerpo y nos abre al cuidado de los hermanos, especialmente de los pobres en este Día de Cáritas. La procesión por las calles del pueblo expresa nuestra fe en un Señor que camina con nosotros, bendice nuestra historia y desea habitar nuestra vida cotidiana. Adorar, comulgar y servir forman un mismo camino eucarístico.
Pregunta para la oración: ¿Dejo que la Eucaristía transforme mi corazón y me haga vivir más unido a Cristo y más atento a los hermanos?
Oración
Señor Jesús,
Pan vivo bajado del cielo,
aumenta nuestra fe en tu presencia real.
Haz que te recibamos con gratitud,
te adoremos con amor
y te sirvamos en los pobres y necesitados.
Que tu Cuerpo entregado nos haga una comunidad más unida,
más fraterna y más sensible al sufrimiento.
Quédate con nosotros, Señor,
y camina siempre con tu pueblo.
Amén.
