Lectio Divina. miércoles 31ª semana del Tiempo ordinario.
1. Lectio (¿Qué dice la Palabra?)
- Romanos 13,8: «A nadie le debáis nada, más que amor mutuo; porque quien ama a su prójimo no le hace daño».
San Pablo recuerda que el cristiano vive con una sola deuda permanente: amar. No por obligación, sino porque ha recibido primero el amor de Dios. - Salmo 111: «Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor… su caridad es constante, sin falta».
La Palabra presenta el retrato del justo: alguien que ama sin interrupciones, con perseverancia, sin espectáculo. - Lucas 14,26-33: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre, a su madre… e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío».
Jesús no pide un amor tibio, sino total. Seguirle es una decisión consciente, libre y madura. No se puede empezar a construir —como la torre del Evangelio— y quedarse a medias.
2. Meditatio (¿Qué me dice la Palabra a mí?)
- ¿Vivo con la conciencia de que mi única deuda permanente con los demás es el amor?
- ¿Mi forma de amar se queda en sentimientos o se vuelve entrega concreta, constante, perseverante?
- ¿He puesto a Cristo en el primer lugar de mis decisiones, por encima de afectos, seguridades, costumbres o incluso de mí mismo?
- ¿Estoy construyendo mi torre espiritual con profundidad, o me canso a mitad del camino?
- ¿Cuáles son mis “excusas” para no aceptar el banquete del Reino: trabajo, comodidad, ego, indiferencia?
- ¿Estoy dispuesto a amar sabiendo que amar implica cruz, renuncia, tiempo, paciencia?
3. Oratio (¿Qué le digo yo al Señor?)
Señor Jesús,
tú me llamas a seguirte sin reservas,
a amar sin medir, sin calcular.
Pero me descubro pobre, inconstante,
lleno de miedos y excusas.
Ábreme los ojos para ver cuánto me has amado.
Enciende mi corazón para amar de verdad.
Enséñame a renunciar, no por obligación,
sino por amor.
Dame valentía para cargar cada día
el trozo de cruz que me confías.
María, Madre fiel,
enséñame a decir con mi vida:
“Aquí estoy para amar”.
Amén.
4. Contemplatio (¿Qué me hace saborear la Palabra?)
Permanece unos momentos en silencio…
- Repite lentamente: «A nadie le debáis nada más que amor».
- Deja que esta frase penetre en tu corazón.
- No pienses… simplemente permanece.
- Deja que el Señor te mire.
- Y en ese silencio, descansa.
5. Actio (¿Qué me pide el Señor que haga?)
Hoy, concretamente:
✔ Amar a alguien sin esperar nada a cambio.
✔ Renunciar a una comodidad por amor a Cristo o a tu prójimo.
✔ Hacer un acto de humildad: dejar tu orgullo y acercarte a quien necesita ser escuchado.
✔ Dedicar un tiempo a la oración silenciosa: sin palabras, sólo con el corazón abierto.
✔ Agradecer a Dios sus dones y ponerlos al servicio de los demás.
