Lunes de la 6º de Pascua

La liturgia de hoy nos invita a pedir la gracia de un corazón abierto, como el de Lidia, capaz de escuchar y acoger la Palabra de Dios. Cuando el Señor toca el interior de una persona, la fe se convierte en luz, consuelo, llamada y camino. El corazón abierto se transforma también en casa abierta: acogida, servicio, hospitalidad y cercanía hacia los demás. El Espíritu Santo sostiene nuestra fe, nos ayuda a comprender la Palabra y nos hace testigos humildes de Cristo resucitado.

Para orar:
¿Estoy dejando que el Señor abra mi corazón para que su Palabra transforme mi vida y me haga más acogedor con los demás?

Oración

Señor Jesús,
abre mi corazón como abriste el de Lidia,
para que escuche tu Palabra
con fe, humildad y disponibilidad.

Envía sobre mí tu Espíritu de la Verdad,
para que me enseñe a reconocerte,
me sostenga en las dificultades
y me haga testigo de tu resurrección.

Haz de mi vida una casa abierta,
capaz de acoger, servir y consolar,
y pon en mis labios y en mis obras
el cántico nuevo de la Pascua.

Amén.