VIERNES DE LA 2º DE PASCUA.
Hay una experiencia bastante común: la sensación de no tener suficiente. No suficiente tiempo, no suficiente capacidad, no suficiente claridad, no suficiente fuerza. Esa percepción acompaña muchas decisiones y, en ocasiones, paraliza. “No me da la vida”. Uno espera a estar mejor preparado, a tener más seguridad, a sentirse más capaz… y mientras tanto la vida queda en suspenso.
El relato evangélico introduce una lógica distinta. Parte de algo muy sencillo: lo que hay, aunque sea poco, puede ser suficiente cuando se ofrece. No porque cambie su cantidad, sino porque cambia su sentido.
Vivimos acostumbrados a pensar la vida en términos de acumulación: más recursos, más control, más garantías. Pero hay otra forma de entenderla, más cercana a la experiencia humana profunda: la vida crece cuando se entrega. No como pérdida, sino como apertura.
Esto no es evidente. Requiere un desplazamiento interior. Pasar de preguntarse “¿qué me falta?” a preguntarse “¿qué puedo ofrecer?”. Es un cambio de perspectiva que transforma la manera de situarse ante la realidad.
Los apóstoles, en la primera lectura, viven algo parecido. Su situación no es favorable. Han sido maltratados, rechazados. Y, sin embargo, su vida no se reduce a lo que les ocurre. Han encontrado un centro que no depende de las circunstancias, y desde ahí continúan. No porque todo sea fácil, sino porque lo esencial ya no está en juego.
La clave, entonces, no parece estar en tener una vida resuelta, sino en vivir desde un fundamento distinto. Cuando ese fundamento cambia, también cambia la relación con lo que uno tiene y con lo que le falta.
Ofrecer lo que somos —tiempo, capacidades, incluso fragilidad— no garantiza resultados inmediatos ni visibles. Pero introduce una dinámica nueva: la de una vida que deja de cerrarse sobre sí misma y empieza a generar algo más allá de ella.
Quizá la cuestión no sea cuánto tenemos, sino qué hacemos con ello.
Y, sobre todo, desde dónde lo hacemos. Porque, a veces, lo que parece insuficiente
es exactamente lo que puede abrir un camino
