LOS DONES DEL RESUCITADO

LECTIO DIVINA DE DOMINGO DE LA II SEMANA DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA

1. LECTIO – ¿Qué dice la Palabra?

Jesús resucitado entra en medio de los suyos y les ofrece dones concretos:
la paz, la alegría, el perdón, la fe.
Y, a través de su presencia, nace una comunidad unida y una esperanza viva.

No se trata de ideas, sino de una experiencia:
Cristo vive y su vida transforma la nuestra.

¿Qué don del Resucitado aparece hoy con más fuerza para mí?


2. MEDITATIO – ¿Qué me dice a mí?

Mi vida también conoce el miedo, la herida, la incertidumbre.
Ahí es donde Cristo quiere entrar.

Él me ofrece:

  • comunión cuando me siento solo,
  • esperanza cuando todo parece cerrado,
  • paz cuando estoy inquieto,
  • alegría cuando el corazón se apaga,
  • perdón cuando reconozco mi pecado
  • fe cuando no veo claro.

La pregunta es sencilla:
¿dejo que estos dones toquen mi vida concreta?


3. ORATIO – ¿Qué le digo al Señor?

Señor Jesús,
Resucitado y vivo,
entra también en mi vida.

Dame tu paz cuando me inquieto,
tu esperanza cuando dudo,
tu alegría cuando me canso,
tu perdón cuando caigo.

Enséñame a vivir confiando en Ti,
aunque no vea,
aunque no entienda.

Hazme partícipe de tu vida nueva.
Amén.


4. CONTEMPLATIO – ¿Qué contemplo?

Imagino a Jesús en medio del cenáculo.
Se acerca, mira, habla suavemente:
“Paz a vosotros”.

Me quedo ahí, en silencio.
Dejo que su presencia me envuelva.
No hago nada. Solo recibo.


5. ACTIO – ¿A qué me compromete?

Hoy elijo acoger un don concreto del Resucitado:

  • sembrar paz,
  • ofrecer perdón,
  • vivir con esperanza,
  • confiar sin ver.

Un gesto sencillo, vivido con fe, puede hacer presente la Pascua.