MOTIVOS DE GRATITUD

Lectio Divina – 31 de diciembre

1. LECTIO – ¿Qué dice la Palabra?

La liturgia del último día del año nos regala tres proclamaciones fuertes:

  • San Juan nos advierte de lo que intenta apartarnos de Cristo y nos recuerda: “La unción que habéis recibido permanece en vosotros.”
  • El Evangelio afirma nuestra certeza: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.” Dios no fue una visita fugaz, permanece.
  • El salmo nos invita a la respuesta creyente: “Entrad en su presencia dándole gracias… cantad al Señor, bendecid su nombre.”

La Palabra ilumina el final del año con una clave: no mirar solo el pasado ni el futuro; mirar quién camina con nosotros: Cristo vivo que permanece.


2. MEDITATIO – ¿Qué me dice la Palabra?

Al cerrar el año surgen evaluaciones, nostalgias, heridas, gratitudes…
La Palabra me pregunta:

  • ¿He permanecido en Cristo o me he dispersado?
  • ¿He buscado sostén en Dios o solo en mis fuerzas?
  • ¿He vivido desde el miedo o desde la fe?
  • ¿Reconozco que Dios ha estado en mi historia, incluso donde no lo vi?

La fe hoy me sitúa ante la verdad que sustenta todo:
Cristo no se ha ido. Cristo permanece. Cristo sigue siendo gracia y verdad para mí.


3. ORATIO – ¿Qué respondo al Señor?

Señor Jesús,
al terminar este año quiero mirarlo contigo.
Gracias por tu fidelidad, incluso cuando yo no fui fiel.
Gracias por tu presencia, incluso cuando me sentí solo.
Gracias por tu luz, incluso cuando hubo sombras.

Te confío lo vivido,
lo que agradezco,
lo que me duele,
lo que aún no comprendo.

Dame la gracia de permanecer en Ti,
de vivir en tu Palabra,
de dejarme llevar por tu Espíritu.
Que el nuevo año no me encuentre perdido,
sino arraigado en tu corazón.
Amén.


4. CONTEMPLATIO – ¿Qué saboreo y guardo en el corazón?

Permanezco unos momentos en silencio…
Y dejo que una verdad sencilla repose dentro de mí:

Cristo permanece.
Cristo me sostiene.
Cristo es suficiente.

Desde ahí nace la paz.
Desde ahí nace la confianza.
Desde ahí nace la serenidad para entrar en lo que venga.


5. ACTIO – ¿A qué me compromete esta Palabra?

No basta escuchar, hay que decidir algo concreto:

Agradecer conscientemente: nombrar ante Dios motivos reales de gratitud.
Soltar resentimientos, miedos o autoexigencias sin Evangelio.
Reafirmar una decisión espiritual para el nuevo año:
— más oración
— más Eucaristía
— más fidelidad a la Palabra
— más amor concreto.

Terminar el año en gratitud.
Comenzarlo en confianza.
Vivirlo en Cristo.
Permanecer.