DIOS PREPARA

Lectio Divina – 23 de diciembre (Ciclo A)


1. Lectio – ¿Qué dice la Palabra?

Hoy la Palabra nos muestra un Dios que no aparece de golpe, sino que prepara pacientemente el corazón humano antes de venir:

  • Malaquías anuncia: “Mirad, os envío al profeta Elías antes de que venga el día del Señor.” Dios no irrumpe sin antes despertar, llamar, reconciliar.
  • El salmo suplica: “Enséñame tus caminos… las sendas del Señor son misericordia y lealtad.” Dios no solo llega, sino que nos educa para acoger su presencia.
  • El Evangelio narra el nacimiento de Juan Bautista: Dios rompe la lógica humana; el niño no se llamará Zacarías, sino Juan (“Dios es gracia”).
    Cuando Zacarías acepta el querer de Dios, se libera su lengua y vuelve la alabanza. El pueblo contempla y reconoce: “La mano del Señor estaba con él.”

La Palabra afirma que Dios prepara, Dios actúa, Dios es fiel… y su mano sigue obrando hoy.


2. Meditatio – ¿Qué me dice a mí esta Palabra?

Esta Palabra interpela y despierta preguntas profundas:

  • ¿Permito que Dios me prepare, o quiero que todo suceda a mi modo y a mi ritmo?
  • ¿Acepto el “nombre” que Dios escribe sobre mi vida, o sigo defendiendo mis esquemas?
  • ¿Cuáles son los “Elías” que Dios pone hoy delante de mí?
    — una llamada interior
    — una corrección que me despierta
    — una reconciliación que me cuesta
    — una invitación a volver a Él
  • ¿Tengo el corazón disponible o resistente?
  • ¿Mi lengua está muda por la desconfianza o canta porque confía?

Dios quiere venir a mi vida… pero antes quiere curar, ordenar, enseñar, reconciliar. La Navidad será fecunda si dejo que Él me prepare.


3. Oratio – ¿Qué le digo al Señor?

Señor, gracias porque no te impones, sino que preparas mi corazón con paciencia.
Gracias por los “Elías” que envías a mi vida: personas, palabras, momentos, silencios, heridas que despiertan, llamadas que reconducen.
No permitas que me encierre en mis planes.
Enséñame tus sendas, edúcame en tu misericordia, abre lo que está cerrado, libera mi lengua para alabarte.
Hazme dócil para decir como Zacarías: “Hágase tu voluntad”.
Y concédeme la gracia de preparar yo también caminos para otros, de ser instrumento de tu presencia, de abrir esperanzas donde todo parece cerrado.
Amén.


4. Contemplatio – ¿Qué me invita a saborear el Señor?

Hoy se nos invita a contemplar la delicadeza de Dios:

  • Él no irrumpe violentamente, sino que prepara con amor.
  • Él no se cansa de educar el corazón.
  • Él no renuncia a nadie.
  • Él sigue “tocando” antes de entrar.

Contemplar es quedarse en paz con esta certeza:
Dios ya está actuando dentro de mí.

 La mano del Señor está conmigo.
Mi vida es terreno donde Dios está trabajando suavemente.

Descanso ahí. Me dejo preparar.


5. Actio – ¿A qué me compromete esta Palabra?

La Palabra pide respuesta. Hoy puedo:

  • Aceptar una llamada concreta de Dios que estaba aplazando.
  • Reconciliarme donde todavía hay heridas.
  • Hacer silencio interior, permitiendo que Dios eduque el corazón.
  • Ser “Juan” para alguien: preparar un camino, acercar esperanza, recordar que Dios viene.